Técnicas Pictóricas

 

Hoy vamos a hablar de técnicas pictóricas. 1, 2, 3, responda otra vez, nombres de técnicas pictóricas.

Probablemente hayas pensado en primer lugar en el óleo y en segundo lugar en la acuarela, y ahí te habrás quedado pensando en si las ceras de colores o el temple de las paredes o los rotuladores fluorescentes son técnicas pictóricas, y qué pasa con los sprays de los graffitis??? Pues bien, todas ellas son técnicas pictóricas, pero vamos a entrar a definirlas y a contextualizarlas un poco más.

¿Qué es una técnica pictórica? Una técnica pictórica se podría definir como cada una de las formas materiales que puede tener una pintura(¿?), o algo así…Pongamos ejemplos que resultará más fácil: óleo, acrílico, acuarelas, ceras, lápices de colores… todo esto son técnicas pictóricas que se diferencian en sus materiales constituyentes, en su forma y también en la técnica que precisan, entendida aquí la palabra “técnica” como procedimiento.

En este punto hay que definir que sería un procedimiento. Un procedimiento es el proceder, el método, la manera de aplicar o trabajar una pintura. Y cada técnica pictórica requerirá un procedimiento diferente. De todas maneras esta diferenciación entre técnica y procedimiento no es tan radical y muchas veces usamos los términos indistintamente.

Por rizar un poco más el rizo, entremos a definir qué es pintura. La palabra pintura tiene dos acepciones. Por una parte sería una obra que se ha servido de las dos dimensiones y del color para representar o expresar algo. En este caso la pintura es una realidad cuantificable: “ tengo dos pinturas colgadas en mi salón”. La otra acepción de la palabra pintura sería un material que aporta color a una superficie.

Y tras esta ensalada de términos, entremos en materia, literalmente. Cualquier pintura tiene dos componentes, pigmento y aglutinante. Un pigmento es un polvo coloreado que tiene la propiedad de colorear (manteniéndose en suspensión, no se disuelve-si se disolviera sería un tinte-) el medio en el que se encuentra, y el medio en el que se encuentra es el aglutinante. El aglutinante por tanto es el medio que mantiene a las partículas de pigmento unidas, “aglutinadas”.

Aglutinantes hay muchos: aceites, gomas, colas…son diferentes medios que definen las diferentes técnicas y les otorgan sus distintas características, por ello no es lo mismo pintar con lápices de colores, que con óleos o con témperas. Las características de las diferentes técnicas son específicas de cada una de ellas técnica, estas características le son conferidas por el aglutinante, y además cada técnica tiene un procedimiento diferente, se aplica de diferente manera, vamos, muchas diferencias.

Volvamos a los pigmentos. Los pigmentos son los encargados de aportar el color a la pintura, habrá por ello pigmentos de muchos colores: rojos, amarillos, verdes, tierras, negros, azules… Y los pigmentos son los mismos para las diferentes técnicas, lo que cambia es el aglutinante. Por eso podemos pintar en rojo con acuarelas, acrílicos o pasteles,el pigmento no cambia. Por decir algunos nombres de pigmentos que igual has escuchado: blanco de plomo, blanco de titanio, amarillo de cadmio, siena, bermellón, laca carmín, azul ultramar, azul cobalto, verde vejiga, tierra sombra natural y tostada, negro marfil…la lista es interminable. Estos pigmentos, que en realidad son los nombres de los colores, son los que componen la paleta de un pintor. La paleta es esa bandejilla en la que se colocan las pinturas, pero en este caso se refiere a la gama de colores que utiliza un artista determinado. Así no es igual la paleta de grises y pardos de Antonio Lopez, que la paleta de Gauguin, utilizan colores muy diferentes.

Respecto al origen de los pigmentos podemos decir que los hay naturales, artificiales, orgánicos, inorgánicos… En esta primera introducción a las técnicas pictóricas no vamos a ahondar mucho en esto, pero sí es interesante, incluso bonito, saber que hay pigmentos muy nuevos que han salido de modernos laboratorios y pigmentos que llevamos utilizando unos cuantos años como las tierras, o el negro de hueso que ya aparecen en las pinturas rupestres. Y es que las técnicas pictóricas no han cambiado mucho a lo largo de la historia, sí que ha habido revoluciones como la difusión del óleo en el siglo XV-XVI, o la de los acrílicos en el siglo XX, pero en general ha sido un oficio que se ha mantenido bastante inalterable. Y es que con anterioridad al renacimiento, pintar era un oficio, y el pintor un artesano más, y además tenía mucho que ver con jugar a las cocinitas, conocer recetas y procedimientos. El creerse artista, ese artista lunático nacido bajo el signo de Saturno, viene después. El primero en hablar de esto fue un tal Vasari, aunque hoy no es el día de contar estas cosas; pero sí de saber, que hoy pintamos con las mismas pinturas que Leonardo, Murillo o Goya, y esto tiene su puntillo romántico.

Y ahora adentrémonos un poquito en el mundo de los aglutinantes. Ya hemos dicho que el aglutinante es esa sustancia que mantiene unidas las partículas de pigmento, pero tiene otra función, fijar el pigmento al soporte, a la superficie sobre la que estamos pintando. Es fácil imaginarse ahora al aglutinante como una especie de pegamentillo, pues bien, es lo que es, un adhesivo, lo que pasa es que no todos los adhesivos son adecuados para pintar, e históricamente se vienen utilizando aquellos que duran más, no cambian el color de la pintura, tienen un buen secado,…aunque todo es probar, ¿cómo será pintar al loctite? Pues así, sin haberlo probado (todavía), es fácil visualizar una pintura muy dura y quebradiza, bastante transparente, de secado rápido, y muy líquida, por tanto muy fina y sería difícil empastar. También veo que sería imposible abrir el bote pasado una semana, que habría que trabajar muy rápido para que no se secara la pintura en la paleta, vamos, tan rápido tan rápido que no sé yo si se podría usar una paleta, y que los pinceles seguro que no se limpian muy bien con agua, si es que se pueden limpiar con algo…Con este ejemplo se vé claramente que es el aglutinante el que confiere las características a la pintura y también al procedimiento,  a la manera de trabajar.

Los aglutinantes pueden ser magros o grasos. Lo magro es lo que se lleva bien con el agua, y lo graso lo que se lleva bien con la grasa. Y por si no lo sabes el agua y la grasa no se llevan muy bien, no se mezclan mucho, por eso para fregar usamos jabón. Lo que se lleva bien con la grasa odia el agua y viceversa. Lo graso sería lipófilo, hidrófobo y apolar. Lo magro sería hidrófilo, lipófobo y polar. Y ahora puedes olvidar todas esas palabras y quedarte con que son dos mundos muy opuestos.

Vamos a empezar con los aglutinantes magros, con las técnicas magras. Porque un aglutinante magro dará lugar a una técnica magra, ¿verdad? Bueno, espero que no hayas dudado esto. Las técnicas magras son las que se pueden disolver en agua o en alcohol. Sí, en alcohol también porque el alcohol se mezcla bien con el agua, como ejemplo el güisqui con agua o a palo seco con unos hielos. Digamos que el agua y alcohol tienen una naturaleza química semejante, las dos son sustancias polares, y lo siento, la química está en todas partes.

Y ya para terminar os voy a enumerar la lista de técnicas pictóricas que entraremos a definir en próximas entradas del blog.

Son técnicas magras:
Acuarela : pigmento + goma arábiga.
Témpera o gouache: pigmento + materia de carga ( pigmento blanco ) + goma arábiga.
Temple : pigmento + cola, caseína o huevo
Acrílico : pigmento + resina acrílica

Pint. Vinílica: pigmento + resina vinílica
Fresco : pigmento + agua de cal

Pastel: pigmento + goma (o leche)

Técnicas grasas:

 

Temple graso : pigmento + huevo y aceite de linaza.
Óleo: pigmento + aceite secante (linaza, nueces, adormidera).
Encaústica : pigmento + cera (de abejas, no de los oidos).

 

Y eso es todo por hoy, si tienes cualquier pregunta puedes formularla en los comentarios.

 

 

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2 comentarios

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